Laguna San Ignacio es el centro de un eco-sistema marino único, rodeado por, y conformando parte de la “Reserva de la Biosfera El Vizcaíno”, establecida en 1988 por el ex-Presidente Mexicano, de la Madrid. Previamente, en 1979, el entonces Presidente Mexicano, José López Portillo, declaró a Laguna San Ignacio como refugio para las ballenas y zona marítima de atracción turística. La laguna está incluída dentro de la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO: “Santuario de ballenas El Vizcaíno”. El “Complejo de Humedales de Laguna San Ignacio” (LSIWC) comprende 248 millas de costa cubierta de humedales, incluyendo bancos de lodo intermareal, salitrales, playas arenosas y esteros de mangle rojo (Figs.1-3). Como uno de los sitios biológicamente más relevantes a nivel mundial (Wildcoast 2006), la Laguna es mejor conocida por ser el sitio de congregación de ballena gris, donde se reproducen y crían cada invierno. Sin embargo, es también hogar para especies como delfines, leones marinos, tortugas marinas, peces y mariscos comercialmente importantes y una multitud de aves migratorias y aves costeras. Esta fauna incluye especies protegidas como el águila pescadora, el halcón peregrino, la tortuga marina y la iguana del desierto La atención mundial se volcó hacia Laguna San Ignacio a finales de los años ‘90, cuando fue objetivo de planeamientos industriales para crear una planta de sal. Tal proyecto habría alterado significativamente y talvez irreversiblemente, el eco-sistema de la laguna. Luego del fracaso de esta propuesta, los residentes locales, las cooperativas pesqueras y los empresarios turísticos han desarrollado una industria de eco-turismo, aprovechando la abundancia de ballenas grises en los meses de invierno. Hoy, estas compañías atienden a miles de eco-turistas internacionales y entusiastas amantes de las ballenas cada año. Mediante la educación y el manejo responsable, ellas se esfuerzan por ser las administradoras del eco-sistema y de mantener el balance entre eco-turismo e integridad de la laguna en su estado natural, ante la alternativa del desarrollo industrial del área. Como prevención ante futuras amenazas de desarrollo, se formó un consorcio de grupos ambientalistas y organizaciones empresariales locales, conocido como La Alianza de Laguna San Ignacio. Guiados por la ONG Wildcoast, la Alianza ha desarrollado un “Plan de Conservación del Complejo de Humedales de Laguna San Ignacio” (Wildcoast, 2006), y ha iniciado la compra o aseguración económica sobre los derechos de desarrollo, para que así sean los ejidos los que tengan control de los humedales rodeando la laguna. Vea el Plan de Conservación http://graywhales.icf-xchange.org/
http://www.icfdn.org/campaigns/signacio_whalefund/fs_silwhalefund.htm
|